Una década transformando al mundo
El 26 de junio de 2026 se cumplen 10 años desde la inauguración de la ampliación del Canal de Panamá. Hace una década, Panamá escribió un nuevo capítulo en su historia. El 26 de junio de 2016, tras años de planificación, ingeniería y trabajo incansable, se inauguró la ampliación del Canal de Panamá, la obra que transformó para siempre la vía interoceánica y reafirmó al país como protagonista del comercio marítimo mundial. Más que un proyecto de infraestructura, la ampliación fue la materialización de una visión colectiva: la convicción de que Panamá podía soñar en grande, ejecutar con excelencia y administrar con orgullo su principal activo estratégico. A diez años de aquella jornada histórica, celebramos no solo una obra, sino el talento, la determinación y el legado de toda una generación de panameños que hicieron posible lo que durante un siglo fue solo un sueño.
El sueño de un siglo, hecho realidad
El 26 de junio de 2016, Panamá inauguró el Canal Ampliado, la obra de ingeniería más importante del siglo XXI y la transformación más significativa de la vía interoceánica desde su apertura en 1914. El proyecto consistió en la construcción de un tercer juego de esclusas —Cocolí en el Pacífico y Agua Clara en el Atlántico— que permite el tránsito de buques neopanamax con capacidad de hasta 13,000 contenedores, triplicando la capacidad de carga del Canal original. Hoy, las nuevas esclusas ostentan el récord histórico del portacontenedores más grande en transitar la vía: el MSC Marie, con capacidad para 17,640 TEU. Con esta ampliación, Panamá consolidó su posición como ruta estratégica del comercio marítimo mundial, por donde hoy circula entre el 3% y el 5% de la carga global.
Casi una década de construcción
La construcción del Canal Ampliado tomó cerca de nueve años de trabajo continuo, desde el inicio de obras en 2007 hasta su inauguración en 2016. El proyecto requirió 4.4 millones de metros cúbicos de hormigón, 220,000 toneladas de acero y la fabricación de 16 compuertas que en conjunto pesan más de 50,000 toneladas. Cada una de las nuevas esclusas mide 427 metros de largo por 55 de ancho y 18.3 de profundidad, con un innovador sistema de tinas de reutilización que recicla el 60% del agua dulce empleada en cada esclusaje.
Una inversión histórica
Más de 5,250 millones de balboas se invirtieron en la ampliación del Canal de Panamá, una de las mayores inversiones en infraestructura jamás realizada en América Latina. Esta apuesta requirió un esquema financiero robusto que combinó recursos propios de la Autoridad del Canal de Panamá con financiamiento internacional, sin comprometer las finanzas del Estado panameño ni recurrir a fondos del Tesoro Nacional. La magnitud del proyecto refleja la visión de largo plazo de un país que decidió invertir en su principal activo estratégico para garantizar su competitividad por las próximas generaciones.
Construido por panameños, para el mundo
El Canal Ampliado fue construido por panameños. Más del 95% de los 30,000 trabajadores que participaron en la obra fueron nacionales, junto a profesionales de hasta 40 nacionalidades distintas que aportaron experiencia técnica especializada. Esta gesta demostró la capacidad del talento panameño para liderar, ejecutar y entregar una de las obras de ingeniería más complejas del mundo moderno, reafirmando el compromiso del país con la administración eficiente, segura y soberana de su vía interoceánica desde la reversión en 1999.
Una década de resultados que transforman al país
A diez años de su inauguración, el Canal Ampliado se ha consolidado como el motor económico de la ruta interoceánica. En el año fiscal 2025, las esclusas neopanamax movilizaron 253.6 millones de toneladas CP/SUAB del total de 489.1 millones manejadas por el Canal, lo que representa más del 50% del tonelaje total. Los ingresos totales del Canal alcanzaron 5,705 millones de balboas en 2025, y los aportes directos al Tesoro Nacional superaron los 2,789 millones de balboas —cifras que, antes de la ampliación, oscilaban entre 200 y 300 millones anuales. Hoy, el Canal de Panamá es manejado por panameños, para los panameños: cada tránsito, cada peaje y cada aporte al Tesoro Nacional se traduce en oportunidades, desarrollo y bienestar para el país. Diez años después, la ampliación no solo cumplió su promesa: la superó.